EL PROFESOR JULIO OSCAR TRELLES Y EL HOSPITAL SANTO TORIBIO DE MOGROVEJO (HSTM) . HOMENAJE A LOS 100 AÑOS DE SU NACIMIENTO .
(23 de agosto de 1904 - 23 de agosto de 2004)
Dr. Silvio Escalante Sánchez
Profesor Emérito de Neurología de la Universidad Nacional Federico Villarreal. Ex Director General del Hospital Santo Toribio de Mogrovejo. Ex Presidente de la Sociedad Peruana de Neurología
A los cien años del nacimiento del Prof. J.O. Trelles rendir un homenaje al pionero indiscutible y fundador de la Neurología Peruana, es rememorar a la vez su estrecha relación con el Hospital Santo Toribio de Mogrovejo, escenario de sus investigaciones, de su trabajo clínico y de su docencia por largos lustros.
El profesor Trelles llegó de Francia después de haber realizado sus estudios de medicina y de haber adquirido una sólida formación neurológica al lado de destacados profesores y en particular de su maestro Jean Lhermitte , con quien publicó 35 trabajos científicos, haciéndose merecedor al premio Trennel en 1936, ese mismo año ya estaba en corrección su libro de Neuroanatomía Normal y Patológica del Sistema Nervioso que escribió con Masquin .
Regresó al Perú, y en pocos años pasó a conformar la élite de los médicos más destacados de nuestro país. La Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos le abrió las puertas y en 1940 fue reconocido como catedrático principal de Neuropatología .
En cambio, la entrada al Refugio de Incurables y después Hospital Santo Toribio de Mogrovejo , que estaba bajo la administración de la Beneficencia Pública de Lima y la regencia de las Hermanas de la Caridad San Vicente de Paúl, por tener una organización casi conventual, le fue azaroso ; contaba que los primeros años pasaba visita con el permiso y la mirada atenta de las religiosas .
En el año 1940 toma posesión del Refugio, que estaba poblado con enfermos neurológicos crónicos y otras patologías incapacitantes de tipo motor y psíquico, también de ancianos y niños especiales. Probablemente, aquellos ambientes, de algún modo, le hicieron recordar a la Salpetrière de la época de Charcot. Incluso por su capilla, aunque no como la Chapell de Saint Louis, era una capilla hermosa de tipo colonial, con una singular tradición y una historia de fé de más de tres siglos que fatalmente años después fue demolida, creo yo, por incuria de los evaluadores de los daños ocasionados por los terremotos .
De 1940 a 1974, el hospital quedó bajó su dirección y administró con autoridad, orden y armonía, y a la vez trabajaba en forma disciplinada y sin pausa .
Los estudiantes de la Facultad de Medicina de San Fernando, la única del país en aquella época, asistíamos a los hospitales administrados por la Beneficencia Pública, es así como en el año 1950 llegué a conocer al Profesor Trelles, al Dr. Mario Méndez, su leal amigo, quien también había seguido estudios en Francia, y estaba a cargo del servicio de Rehabilitación y que se hacía cargo de la Dirección cuando el Profesor Trelles tenía que atender funciones públicas ; encontré también a sus tres discípulos, al Dr. Víctor Paredes quien había sido mi profesor de neuroanatomía, al Dr. Alfredo Saavedra, otro profesor de Neuroanatomía y a la Dra. Susi Roedenbeck, a Ruperto Ravens encargado del Servicio de Anatomía Patológica y al Dr. Luciano Barrere .
Al escribir este texto me puse a hacer un recuento hacia atrás y he calculado que llegué a conocer al Prof. Trelles cuando sólo habían transcurrido 10 años de haber comenzado a edificar una institución de neurología, y que sus tres discípulos, a los que me he referido, sólo tenían cinco años de egresados de la Facultad de Medicina y sin embargo yo los veía como destacados neurólogos, en parte seguramente por mérito propio, pero pienso que en gran medida se debió a las enseñanzas que magistralmente recibieron de primera mano.
Las consultas externas eran escasas, se daban en tres tópicos de las salas de hospitalización ; Alfredo Saavedra ya mostraba su inclinación por la psiquiatría y hacía sus primeras electroplexias en el tópico de la sala San Vicente .
Los lunes, miércoles y viernes de 11 a.m. a l p.m., se reunían en el tópico que estaba a cargo de la Dra. Roedenbeck, el Profesor Trelles examinaba a los enfermos con problemas de diagnóstico o con enfermedades neurológicas poco comunes. Pude deducir después que había estado preparando colaboradores para edificar el Hospital Neurológico. En 1954, sus discípulos ya estaban a cargo del entrenamiento de los médicos recién egresados.
En el año 1955, mejoró la infraestructura, se construyeron los consultorios externos y una pequeña sala de operaciones, se dotó de Servicios de Rayos X y de EEG, llegaron algunos equipos para el Laboratorio Clínico y para el Servicio de Rehabilitación, después se construyó un anfiteatro. Con estos logros empezamos a priorizar la atención de enfermos neurológicos agudos y pronto rebasamos el 25% de camas que nos autorizó la Beneficencia Pública para internar a este tipo de enfermos. Cada vez que nos visitaba el Dr. Oswaldo Hercelles (Presidente de la B. P. L.) y amigo del Prof. Trelles, nos reclamaba por los enfermos crónicos, al final lo hacía sonriendo. El Dr. Juan Franco empezó a hacer algunas intervenciones quirúrgicas con la ayuda de sus primeros colaboradores, Mario Vallenas y Javier Rivera ; el Dr. Barrere, prestigioso neuro-oftalmólogo, hace lo propio con la colaboración de Francisco Contreras primero y de Frank Polack después. El Dr. Terry reconocido otorrinolaringólogo recibió la colaboración de Alfonso Apesteguía quien empezó a hacer su aparición ; Franco igualmente comenzó a hacer los trazados EEG, después contó con la colaboración de Manuel Soto. Alberto Araníbar recibe de Magno Rodríguez la posta del Servicio de Anatomía Patológica, quien a su vez la había tomado de Ravens .
Trelles sabía entonces, que ya había modelado una Institución, que empezaba a cimentar su escuela neurológica y emprendió otra misión, ampliar su obra científica .
Por el crecimiento del número de colaboradores su enseñanza se traslada al anfiteatro. En los conversatorios clínicos de los miércoles, entrevista al paciente con cordialidad y respeto, se lee la historia clínica, hace algunas preguntas y examina con el arte y destreza impecable que aprendió de sus maestros franceses, recibe opiniones y concluye dando el gran caudal de sus conocimientos, producto de su experiencia y de sus largas horas de vigilia en su selecta y rica biblioteca ; pero es en las reuniones clínico-patológicas de los jueves donde deleitaba y se deleitaba , haciendo gala de su destreza en los cortes de cerebro, mostrando la finura de las estructuras anatómicas ; de esas reuniones salían grandes enseñanzas y aprendíamos a corregir nuestros errores .
Poco tiempo después, Víctor Paredes con gran vocación docente se incorpora como profesor fundador de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Trujillo, posteriormente se convierte en un estudioso y experto de la pedagogía de la enseñanza médica . Su servicio quedó a cargo de Edmundo Beteta por dos años y después del Dr. J.M. Cuba ,quien recibe la colaboración de Angel Sagástegui y de un grupo de médicos jóvenes .
En 1958, Alfredo Saavedra deja Santo Toribio de Mogrovejo con todos sus discípulos y pasa al Hospital Víctor Larco Herrera a colaborar con el Prof. Honorio Delgado. Su Servicio de Hombres quedó a mi cargo y conté con la colaboración de Paquita Chía, con quien se empezó la consulta externa de neuropediatría y de Alfredo Flores, ambos de grata recordación ; también Pedro Ortiz me apoyó durante un año.
A su turno, Carlos Urquiaga con la colaboración de Néstor Ríos toma la posta dejada por la Dra. Roedenbeck, quien pasó al Hospital del Niño y fundó el primer Servicio de Neuropediatría del país.
Edmundo Beteta y Artidoro Cáceres, discípulos muy próximos a Víctor Paredes desde su época de estudiantes, llegaron a ser también colaboradores directos del Prof. Trelles, sobre todo Edmundo quien pasó a la Jefatura del Servicio de Enfermedades Cerebrovasculares Agudas por cerca de 2 años .
Larga es la lista de los que nos acompañaron por poco tiempo y contribuyeron con su grano de arena .
Santo Toribio de Mogrovejo y el Prof. Trelles despertaron muchas vocaciones en neurología, que luego la completaban en otros centros neurológicos del país o del extranjero, o se orientaban por disciplinas afines como neurocirugía o psiquiatría. Varios de los distinguidos psiquiatras se iniciaron conociendo primero el sustrato anatómico de las enfermedades mentales, Javier Mariátegui y Grover Mori estuvieron entre nosotros.
Se podría decir que casi todos los neurólogos de las tres décadas de liderazgo de Trelles, tienen su alma mater en el Hospital Santo Toribio de Mogrovejo .
La hegemonía de Trelles se extendió a las Facultades de Medicina, de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos primero y después de la Universidad Peruana Cayetano Heredia. Todas las actividades docentes las realizaba en el HSTM con sus colaboradores y con el apoyo de dos destacados profesores, los Drs. Jorge Voto Bernales y Esteban Rocca.; también lo acompañó el Dr.Raúl Jerí .
Trelles adquirió prestigio internacional y empieza a ser visitado en su vetusto Hospital por destacados profesores extranjeros.
La convivencia con las madres de la caridad no había tardado en restablecerse, contaba con la colaboración de ellas tanto en el área administrativa como en las salas de hospitalización. Pero el tañido de las campanas continuó: una campanada era para anunciar a la Superiora, dos para avisar los servicios religiosos y tres para anunciar el ingreso del Profesor ; esta vez las tres campanadas servían para que sus colaboradores, calculemos el momento de pasar a saludarlo y acompañarlo en sus breves visitas por alguna de las salas o los corredores hasta llegar al Servicio de Anatomía Patológica, centro de sus investigaciones. En este recorrido, el Prof. Trelles hacía las recomendaciones asistenciales, docentes o de investigación puesto que las tres actividades se conjugaban ; le servía también para tomar conocimiento de problemas pendientes ; conversaba con amenidad sobre temas diversos, podía tratarse sólo del comentario de una película o de un partido de fútbol, o sobre política, su hobby o su pasión, no sabría decirlo, hombre de gran cultura, leía también cuentos policiales ; todo ello motivaba la compañía espontánea de una legión de seguidores; al llegar al recinto de sus investigaciones, mostraba la patología microscópica, haciéndonos desfilar por su microscopio binocular uno por uno y luego nos retirábamos a concluir nuestras tareas, otras veces sólo recibía el saludo en la Dirección y se hacía acompañar hasta la puerta del Servicio de Anatomía Patológica por uno de sus colaboradores, allí lo esperaba Luis Palomino a quien lo encontraba poniendo afanosamente en orden las láminas microscópicas que tenían que
estudiar ; a veces se lo veía solo, reclinado sobre su microscopio, esta disciplina de trabajo se materializó en los cientos de trabajos que publicó .
En 1963, Santo Toribio adquirió el reconocimiento tácito de Hospital Neurológico, con la puesta a concurso de plazas para especialistas, por ejemplo, Franco concursa la plaza de neurocirugía, también se puso a concurso la plaza de la Jefatura Interina que me tocó ejercer desde 1958, y que luego seguí desempeñando por varios años .
Cuando el Hospital Santo Toribio, se había convertido en un centro de referencia de la especialidad a nivel nacional, la departamentalización se transformó en una necesidad prioritaria : teníamos el 65% de camas del sector salud para la especialidad, había crecido el número del personal, se formaban especialistas y se investigaba .Se autorizó su estructuración y se puso en ejecución en 1983 durante la gestión del Dr. Juan Franco como Ministro de Salud. Se cambió la denominación de los servicios por departamentos y se adjudicaron las plazas; la que correspondía al Dr. Franco fue ocupada por Efraín Polar. Se inauguró el centro quirúrgico Earl Walker y Jorge Urquiaga introduce la microneurocirugía .
El departamento de investigaciones, último en ponerse en función, quedó a cargo de Luis Trelles, quien fue acompañado por tres discípulos destacados de Juan Manuel Cuba, los Drs. Juan Altamirano, Conrado Castro y Pilar Mazzetti .
En 1975 los Hospitales de la BPL pasan a la administración del Ministerio de Salud. Se suceden cuatro Directores administrativos hasta 1985. Para entonces, la institución tenía sólidas raíces, había cohesión en su personal médico y contábamos con el fuerte liderazgo de Carlos Urquiaga y Juan Luis Wong, a quienes los tenemos en nuestro recuerdo. Todo ello sirvió para desvanecer las insinuaciones de convertirlo en un Hospital General .
En ese lapso, el Profesor Trelles en sus esporádicas visitas , observaba con algo de desagrado la construcción en desorden de pequeños ambientes, que se hicieron con la finalidad de alojar a los trabajadores administrativos, que se añadían periódicamente .
El 30 de abril de 1981 se dio el D.S. 006-8-1S.A por el cual se crea en el Ministerio de Salud el Instituto de Ciencias Neurológicas como órgano especializado . En diciembre de ese mismo año se dio la ley No. 24058 y que a la letra dice "deáse fuerza de ley al DS (No. 006-81-S.A) que crea en el Ministerio de Salud el Instituto de Ciencias Neurológicas". Sin embargo, sólo se pudo poner en ejecución en el año 1985, gracias al fuerte apoyo que recibí del Vice-Ministro de Salud de aquel entonces, Dr. Melitón Arce. Por la rápida gestión del Dr. Francisco Contreras el "Centro Oftalmológico Luciano Barrere" , también se convirtió en el Instituto Nacional de Oftalmología " y de ese modo nacen dos Institutos Nacionales con dos Directores Generales nivel V y una sola unidad presupuestal . En enero de 1986 envié al Sr. Ministro de Salud el of. No. 003-86 con la sustentación correspondiente y se consigue separar las Unidades Presupuestales y finalmente se produjo la separación física de los Institutos .
El profesor comenzó a ir con más frecuencia al encuentro del amor filial y en tácita aprobación del correcto giro que había tomado el Instituto .
Me sucede en el cargo, por poco tiempo, el Dr. Ernesto Ríos Montenegro y luego quedó bajo la administración del Dr. Luis Trelles ; el Prof. J.O. Trelles ya no estaba para ver la gestión de su hijo .
El profesor era afectuoso con el personal, tuvo especial aprecio por Luis Palomino quien lo acompañó por más de 30 años en el Servicio de sus investigaciones .
Durante su existencia fue el representante de todos los neurólogos en certámenes científicos internacionales y se sentía feliz de llegar con una nutrida delegación .
Casi hasta el final se lo vio en el aula del Instituto con sus discípulos y los discípulos de éstos y con alumnos de medicina de tres universidades, quienes olvidando sus ocasionales recelos, lo rodeaban porque sabían que escuchaban a un gran maestro .
Su devoción por Francia, su disposición siempre a orientar y estimular contribuyó a inclinar el flujo de los neurólogos jóvenes a las escuelas neurológicas de París, contribuyendo de este modo a establecer una corriente de intercambio científico y cultural entre el Perú y Francia .
Julio Oscar Trelles tuvo una existencia de trabajo, de servicios a la causa médica y al país, y alcanzó grandes éxitos. Fue Primer Ministro en el Gabinete Ministerial del Presidente Belaúnde y presidir el Senado de la República.

